Miquel Torres “Escarrer”

Este no va a ser un artículo de los que a veces uno pone con calzador, porque voy a hablar de mi bisabuelo, Miquel "Escarrer".

Tengo recuerdos de mi bisabuelo porque afortunadamente lo llegué a conocer y es una figura que a pesar del poco tiempo que coincidimos en vida, marcó mucho al niño que yo era en aquellos días.

Mi ilusión por contar un par de cosas de mi bisabuelo es porque hace poco, le pusieron una calle en el pueblo de Sant Rafel, en Eivissa. Para mi este evento ya es un motivo de orgullo, aunque estemos hablando de una pequeña callecita que va a dar a una gasolinera en un pequeño pueblo ibicenco. Aquí está la placa:

Miquel Torres

Pero, ¿por qué le pusieron una calle? Pues porque mi bisabuelo fue uno de los grandes maestros del folclore ibicenco, precisamente en el arte de la "flaüta eivissenca" (flauta), llegando a componer alguna pieza que otra que hoy en día prácticamente son inéditas, pero que gracias a internet y a un bisnieto algo pesado con el patrimonio artístico familiar, os pone una de estas canciones en este blog. Aquí tenéis, en exclusiva, "Es pardal cirer":



Mi bisabuelo Miquel en aquella época de los años 20, ya se marchó a realizar giras con el folclore ibicenco por toda España, incluso estuvo a punto de irse, según mis familiares, a un certamen internacional en Nueva York, lo cual me parece algo realmente espectacular para la época.

Mi bisabuelo vestía de negro, con "capell" (sombrero) y aparte de ser un gran músico, tejía muy bien el esparto. De hecho, aparte de su producción habitual de "cistells" (canastos) y "sanallons" (capazos), tenía tiempo para confeccionar alguna que otra "bassetja" (honda) que luego yo me dedicaba a cargar con alguna que otra piedra para practicar el tiro al blanco.

El motivo por el que sigo teniendo presente a mi bisabuelo es porque me recuerda a la Eivissa de los ibicencos que sólo hablaban ibicenco porque no sabían hablar nada más, de casas payesas de blanco encalado, de corrales de gallinas, de cabras pastando en las "feixes" (fincas), de pescadores de "raors" y de "orelletes" y "butifarrons".

Una imagen ciertamente alejada de lo que es la Ibiza de hoy en día. Menos mal que me quedan las memorias de mi bisabuelo para recordar hoy, desde Barcelona, una Eivissa más familiar, tradicional y personal. Por todo ello sólo puedo decir: Gràcies, "Güelet"!

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