Iker y Sara

El momento post-partido que nos ofrecieron Iker Casillas y Sara Carbonero, con España como campeona del mundo de fútbol por primera vez en la historia, voy a tardar en olvidarlo y os contaré el por qué.

En un mundo televisivo donde reinan los pseudotertulianos que no tienen idea de nada y las chungas del ketchup con vinagre tipo Belén Esteban, ayer se coló un toque de humanidad que me dejó con una sonrisa de cabo a rabo... y precisamente en Tele5, la cadena reina del cotilleo (aunque eso sí, ya se han encargado y encargarán de sacar partido a esas imágenes).

Porque el tema tiene cola y viene de largo. Ya se sabía que Iker y Sara eran novios antes del mundial. Pues muy bien, pues muy bonito. Pero después de la derrota de España contra Suiza en el partido de debut de la selección española en el mundial, ya hubo gente y medios que empezaron a frotarse las manos pensando en titulares como "Sara Carbonero acaba con la selección" o "Sara Carbonero la nueva Yoko Ono del fútbol" o "Casillas, el capitán descentrado por la periodista que le hacía las entrevistas, pierde el mundial".

Pues no, para nada, que se chinchen. Iker y Sara han demostrado ser dos profesionales como la copa de un pino. Ellos, a lo suyo, a hacer su trabajo como mejor saben. Con un aguante yun porte que ya querrían muchos. Trabajar, callar y a por el objetivo que tenían en mente: él, ganar el mundial y ella, darlo todo como periodista cuando le tocaba salir al ruedo. Recuerdo que Sara Carbonero incluso llegó a estar a pie de campo haciendo la cobertura de uno de los partidos de la selección resfriada y con fiebre. Chapó.

Iker Casillas y Sara Carbonero

Y llegó el día de la final. España jugó y ganó. Gol de Iniesta en la prórroga y finito.

Y después llegó el momento. El momento en el que Sara entrevistó a Iker después del partido. Fué un momento emocionante por toda esa presión que ya era historia, por todo lo que tuvieron que aguantar y callarse y por el pozo negro al que muchos les habrían abocado sin ninguna piedad, completamente sellado ahora. En el beso que le dió Iker a Sara (aparte del cariño, por supuesto) salió toda esa tensión y fué un "zas-en-toda-la-boca" a todos aquellos que afilaban sus cuchillos para descuartizarlos en los programas basurilla que por desgracia tanto abundan en la parrilla televisiva.

Iker y Sara, sin pensarlo ni medirlo, protagonizaron un momento tan humano y tan espontáneo que fue de agradecer, ya que los valores que transmiten momentos como estos no se ven por ningún lado en los programas que nos brindan las cadenas de televisión. A ver si toman nota!.

Ahora les desearía que los paparazzi les dejaran tranquilitos y también que Hollywood hiciera una película con final feliz que se titulara "El portero y la periodista" o "Pelotas y Micrófonos", pero eso ya es pedir demasiado 🙂

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