Facebook

Al final, tanto oir hablar, tanto oir hablar... y si, ya tengo una cuenta en facebook. La verdad es que esto de las comunidades virtuales es curioso. Lo más divertido, a mi modo de ver, es poder volver a tener noticias de toda la gente que conoces (si es que también tengan cuenta, claro) y tengo que reconocer que la mensajería funciona muy bien. También hay que destacar que es un paraíso para los cotillas... que si a ver cuántos amigos tiene éste, que si a ver que le han escrito en el muro. Pero ojo, que también puede ser peligroso. Publicaban en "La Vanguardia" de este sábado que a una chica de EE.UU. se le ocurrió invitar a todo quisqui a la mega-fiesta que iba a dar en casa de los papás con motivo de su "sweet sixteen" a través de facebook. Pues resulta que empezaron a aparecer "amigos de amigos" y hordas de vándalos que acabaron destrozándole la casa. O sea, que de regalo de cumpleaños, un salón nuevo. Y todo por dárselas de "cool".

Veremos como acaba todo, pero en mis primeros pasos como usuario de facebook, hay una pequeña sensación de "Matrix" que se le queda a uno... como que tu "alter-ego" virtual está allí con todos los otros "alter-egos" conspirando. Y uno se pregunta... ¿Y si a mi "alter-ego" le da por vaciarme las cuentas del banco por internet? ¿Y si decide irse a la Nueva Zelanda virtual de parrandeo? ¿Y si no para de ir de fiesta en fiesta mientras yo me quedo aquí, tecleando y dejándome las pestañas contra el LCD? A ver si con tanto mundo virtual se nos va a acabar pegando el culo a la silla. Pero como me diría Mark Zuckerberg (o sea, el padre de la criatura) ...

Mark Zuckerberg

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